Gregory Adames, exempleado y víctima querellante, testificó el lunes 27 de abril de 2026 ante el Primer Juzgado de la Instrucción del Distrito Nacional. Adames acusó al empresario Antonio Espaillat López de desestimar reiteradas advertencias sobre fallas estructurales en la discoteca vinculada al Caso Jet Set, cuyo colapso causó 236 muertes y 180 heridos. Según su declaración, Espaillat habría respondido a las preocupaciones con la frase "Usted no tiene discotecas", priorizando decisiones económicas sobre la seguridad del establecimiento.
El testigo detalló que desde 2023 se reportaron filtraciones de agua y un deterioro progresivo del techo, con caída frecuente de fragmentos de concreto. Tras un incendio en el área eléctrica, se instaló un cableado provisional que operó hasta el colapso, a pesar de las advertencias de técnicos sobre su inseguridad. Las soluciones implementadas eran improvisadas, como la colocación de lonas plásticas para contener filtraciones, que requerían drenaje manual antes de cada evento. Adames aseguró que todas las decisiones operativas y de mantenimiento dependían exclusivamente de Antonio Espaillat.
Adames afirmó haber enviado múltiples fotografías, videos y mensajes a Antonio y Maribel Espaillat alertando sobre la gravedad de la situación, sin que se produjeran intervenciones estructurales definitivas. Incluso días antes de la tragedia, el exempleado subió al techo para retirar fragmentos que podían caer, documentando la acción. La noche del incidente, su recomendación de suspender las actividades fue rechazada por la administración debido a la importancia comercial del evento.
El declarante relató haber perdido a siete compañeros en el colapso y describió escenas de personas atrapadas bajo los escombros pidiendo ayuda. Concluyó su declaración solicitando que se establezcan responsabilidades claras, enfatizando que las muertes pudieron evitarse si se hubieran atendido las advertencias realizadas de manera reiterada. Su testimonio busca esclarecer los hechos en un caso que ha generado profunda conmoción en la sociedad dominicana.
Fuente: El Nuevo Diario – Ronnil Pérez Ramírez





















































