Una mujer en República Dominicana fue sentenciada a 15 años de prisión por explotar sexualmente a sus dos hijas menores y a otras niñas. La condena se dictó tras hallarla culpable de tomar y enviar imágenes de contenido sexual de las menores a un hombre en Nueva York a cambio de dinero. Este grave caso salió a la luz gracias a la cooperación entre las autoridades de Estados Unidos y República Dominicana.
La investigación se inició en Estados Unidos, donde el análisis forense del teléfono de Daniel Batista, quien estaba siendo investigado por delitos sexuales en Nueva York, reveló un patrón preocupante. Las autoridades estadounidenses descubrieron que Batista recibía regularmente imágenes explícitas de menores desde territorio dominicano y, a cambio, enviaba remesas de dinero. Esta información crucial fue compartida con la Procuraduría Especializada contra el Tráfico Ilícito de Migrantes y Trata de Personas (PETT) en República Dominicana por el FBI y el Departamento de Justicia de EE. UU.
Con los datos proporcionados, los investigadores dominicanos, bajo la dirección de la procuradora fiscal Aleika Almonte, lograron identificar a la mujer responsable de producir estas imágenes, involucrando a sus propias hijas y a otras niñas de su entorno. El Cuarto Tribunal Colegiado del Distrito Nacional la encontró culpable, imponiéndole la pena de 15 años de prisión y una multa equivalente a 100 salarios mínimos. Por su parte, Daniel Batista también fue condenado a 18 años de cárcel en Nueva York por posesión de material de abuso sexual infantil.
La mujer fue declarada culpable de violar la Ley 53-07 sobre Crímenes y Delitos de Alta Tecnología, y la Ley 136-03, que establece el Código para el Sistema de Protección y los Derechos Fundamentales de Niños, Niñas y Adolescentes. Durante todo el proceso, la identidad y la seguridad de las víctimas han sido protegidas por las autoridades. Funcionarios destacaron la importancia de la colaboración internacional para perseguir estos crímenes y asegurar que quienes explotan a niños, niñas y adolescentes no queden impunes.





















































