Ucrania llevó a cabo su ofensiva con drones más grande hasta la fecha contra la región de Moscú. Las autoridades rusas reportaron el derribo de aproximadamente 450 aparatos, que lograron impactar una refinería de petróleo clave y un edificio residencial. El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, confirmó que Kyiv atacó instalaciones petroleras y logísticas rusas, calificándolas de "clave" para la maquinaria de guerra.
El alcalde de Moscú, Sergei Sobyanin, describió el incidente como "el mayor ataque" y sugirió que buscaba interferir con las elecciones parlamentarias rusas, que concluían ese día. El gobernador de la región informó que al menos dos personas perdieron la vida y veinte resultaron heridas a causa de los impactos. Una mujer de 44 años murió en Sofyino y un anciano en Orekhovo-Zuevo, además de varios heridos, incluidos niños. Las operaciones en los aeropuertos de Sheremétievo y Vnúkovo sufrieron restricciones temporales.
Este ataque ucraniano se produce en un contexto de escalada de hostilidades, con Rusia también intensificando sus ofensivas. El día anterior, nueve personas, entre ellas tres niños, fallecieron en ataques rusos contra las regiones de Kyiv y Sumy. Un bombardeo ruso en Fastiv, cerca de Kyiv, cobró la vida de una madre y sus dos hijos pequeños, mientras que un niño herido en Vyshhorod también falleció. En Sumy, cuatro personas murieron por un dron ruso, y un ataque similar en un monasterio de Jersón dejó un clérigo muerto y cuatro heridos.
Ambas naciones han dirigido sus ataques contra infraestructuras energéticas y centros logísticos, una estrategia que, según el ministro de Defensa ucraniano, "socava directamente la capacidad del enemigo para continuar su guerra de agresión". La planta petrolera impactada en Moscú, según el Ministerio de Defensa de Ucrania, suministra más de un tercio del combustible de la región y parte de sus productos al ejército ruso.





















































