En la historia de las familias hispanas, el linaje Rodríguez conserva una antigua identidad asturiana. Sus raíces documentales conducen a Cangas del Narcea, antiguamente Cangas de Tineo, desde donde una de sus ramas cruzó el Atlántico y encontró nueva vida en la República Dominicana.
El Sumario de armas y linajes de Asturias, escrito por Tirso de Avilés y Hevia hacia finales del siglo XVI, afirma que los Rodríguez eran “hidalgos muy antiguos” de Cangas de Tineo y les atribuye por armas tres varas verdes en campo dorado y una cruz de Santiago. Esa tradición fue recogida por Francisco Sarandeses Pérez en Heráldica de los apellidos asturianos, donde describe el escudo de esta estirpe como de oro, con tres fajas de sinople y, en jefe, una cruz de Santiago.
El linaje aparece también en la obra del padre Luis Alfonso de Carvallo, jesuita natural de Cangas del Narcea y autor de Antigüedades y cosas memorables del Principado de Asturias, publicada póstumamente en 1695. En sus páginas se conservan noticias sobre los Rodríguez de Cangas y sobre figuras nobles vinculadas a la defensa de aquellas tierras, entre ellas Rodrigo Rodríguez de Cangas, Lope Rodríguez de Bergame y Juan Rodríguez de Cangas.
En el caso concreto de los Rodríguez de Arbolente, lugar perteneciente a la parroquia de San Salvador de Cibuyo, la condición hidalga aparece reflejada en padrones y referencias genealógicas posteriores. Una ficha de 1815, recogida en la Revista Hidalguía, número 84, de 1967, menciona a Manuel Rodríguez y a sus hijos Manuel, José y Justo como hijosdalgo de Arbolente, de casa y solar conocidos. Este dato resulta clave, pues no solo confirma la condición hidalga de los Rodríguez de Arbolente, sino que permite conectar esa casa solar asturiana con la rama dominicana que surgiría posteriormente a partir de Justino José Rodríguez Fernández.
Durante décadas, documentos dominicanos registraron a Justino Rodríguez Fernández, patriarca de esta rama en la República Dominicana, como nacido el 2 de noviembre de 1835 en Arbolente, Cangas del Narcea. Una revisión en el Archivo Histórico Diocesano del Arzobispado de Oviedo, correspondiente a la parroquia de San Salvador de Cibuyo, confirma que Justino José Rodríguez Fernández fue bautizado el 3 de noviembre de 1835, habiendo nacido el día anterior en Arbolente. Era hijo de don Manuel Rodríguez y doña Josefa Fernández, ambos naturales del mismo lugar.
El investigador sanjuanero Sinencio Rodríguez documentó que Justino, también identificado en algunas fuentes como “Faustino” Rodríguez, llegó a la República Dominicana alrededor de 1865. Apuntó que probablemente sirvió como oficial subalterno en las fuerzas expedicionarias del general José de la Gándara durante la Guerra de Restauración. Tras la derrota española, habría permanecido en la isla, contrayendo matrimonio con la banileja Agustina Susaña Báez. Ambos casaron eclesiásticamente en 1872, procrearon doce hijos y se radicaron posteriormente en San Juan de la Maguana.
A partir de ese asentamiento, esta familia dejó de ser únicamente una memoria asturiana para convertirse en parte de la historia sanjuanera. De ese tronco descienden o se vinculan figuras como Eduardo Latorre Rodríguez, René Fiallo, Joan Ferrer Rodríguez, José Arcadio Rodríguez Susaña y Domingo Rodríguez Susaña, este último empresario y promotor del servicio eléctrico de San Juan.
La historia de los Rodríguez de Arbolente es, por tanto, la de un linaje que viajó desde un valle asturiano hasta el corazón del valle sanjuanero. Une la hidalguía rural del occidente de Asturias con la formación de una familia dominicana de presencia pública, municipal y cultural. La documentación disponible permite afirmar el vínculo de la rama dominicana con los Rodríguez hidalgos de Arbolente, quedando abierta una investigación más amplia sobre el uso histórico del blasón familiar.





















































