Nuevos detalles sobre el magnicidio del presidente haitiano Jovenel Moïse, ocurrido el 7 de julio de 2021, emergieron durante un juicio federal en Miami. Germán Alejandro Rivera García, exsoldado de las fuerzas especiales colombianas y testigo clave, confirmó que las órdenes iniciales de secuestro evolucionaron a un plan de asesinato, incluyendo la recolección de dinero y documentos de la residencia presidencial.
Rivera García, quien se declaró culpable y coopera con la fiscalía, testificó que Arcángel Pretel, director de la Academia Federal Antiterrorista, instruyó a los exsoldados colombianos para localizar y apoderarse de dos maletas con dinero y todos los documentos y equipos electrónicos del escritorio de Moïse. Estas órdenes fueron ejecutadas, y los colombianos tomaron dinero de la residencia siguiendo las indicaciones recibidas.
El exmilitar identificó a Joseph Félix Badio, exfuncionario haitiano, como la fuente de información sobre la distribución interna de la residencia y quien dio la “luz verde” al ataque. Badio, actualmente detenido en Haití, asumió un rol de liderazgo y, según Rivera, ordenó directamente el asesinato del presidente Moïse tras varios intentos fallidos de secuestro. Este cambio de plan fue comunicado al resto de los comandos colombianos.
La noche del 6 de julio, antes del asalto, Badio se mostró nervioso y, tras una llamada, indicó que era “la hora”. Rivera se negó a ejecutar a policías haitianos en el suelo, una orden de Badio, y también rechazó la instrucción de James Solages de asesinar a todas las personas en la casa, incluyendo familiares y mascotas, insistiendo en que el objetivo era únicamente el presidente. El juicio también examina la participación de Antonio Intriago y Walter Veintemilla en la financiación y planificación del complot.





















































