Maribel Espaillat, imputada en el proceso judicial por el derrumbe de la discoteca Jet Set, ofreció su testimonio ante el tribunal el 1 de mayo de 2026, detallando los momentos vividos durante el colapso del establecimiento la noche del 7 de abril. Espaillat relató cómo quedó atrapada bajo los escombros junto a su esposo y otras personas, describiendo la magnitud de la tragedia en el local fundado por su madre hace 52 años.
Según su declaración, la noche transcurría con normalidad hasta que el techo cedió repentinamente. Su esposo reaccionó empujándola hacia el área del bar para protegerla, quedando él mismo atrapado sobre ella. En medio del caos, Espaillat logró comunicarse con su hermano, quien se encontraba en Las Vegas, activando así los contactos para el envío de ambulancias y equipos de rescate. Un amigo y el personal de seguridad del local iniciaron las labores para liberar a los afectados.
Espaillat describió las heridas que sufrió, incluyendo lesiones en la cabeza y la oreja derecha, la cual, según indicó, estaba desprendida. A pesar de su estado, solicitó que se priorizara el rescate de otras personas con heridas más críticas, mencionando a una víctima con una lesión severa en la cabeza. Tras ser rescatada, se negó a ser trasladada en ambulancia sin su esposo, quien aún permanecía bajo los escombros, e incluso pidió un gato de vehículo para ayudar a remover la estructura que lo mantenía atrapado.
La testigo relató haber presenciado escenas de profundo dolor, incluyendo el testimonio de una colaboradora que perdió a varios familiares en el incidente. Después de aproximadamente 35 minutos de espera, su esposo fue finalmente liberado, y ambos fueron trasladados para recibir atención médica. Espaillat expresó su alivio de que su madre, hermana y Antonio no estuvieran presentes esa noche, y manifestó su constante pregunta sobre por qué Dios la salvó.
Fuente: N Digital





















































