La nueva dirección del PRM deja varias lecturas. Juan Garrigó Mejía preserva una plaza importante para Carolina Mejía y para el espacio de Hipólito. Era una posición que había que conservar y se conservó.
Una pieza nueva es Gloria Reyes. Su llegada cómo Secretaria de Organización es producto del entendimiento entre David, Yayo e Hipólito. Sin embargo, las alianzas tienen socios, mientras las fichas suelen tener dueño.
La plaza era parte del entendimiento con David, sí. Pero Gloria es de Yayo. Por eso la primera ganancia de aquella negociación no fue de quien acompañó la jugada, sino de quien logró sentar una ficha propia en una posición que antes no controlaba.
Lo que se consumó hoy fue la otra mitad del acuerdo. Yayo decidió respaldar a David y convirtió aquella plaza en una inversión dentro de un proyecto mayor. David suma una estructura real, dirigentes y capacidad territorial. Yayo, mientras tanto, demuestra que no llegó a negociar una posición, sino a negociar desde una posición.
La carrera se mueve ahora hacia Wellington Arnaud y Guido Gómez Mazara. Wellington conserva una estructura que nadie discute y acaba de colocar a Luis Delgado, su coordinador político, en la Secretaría Nacional Electoral. Guido conoce el terreno de las internas y, si los decretos le favorecen, llegará con más peso a cualquier mesa.
Quien consiga sumar una de esas fuerzas pendientes no estará cerrando una alianza. Estará intentando cerrar la interna antes de que empiece.





















































