El Decreto 507-26 creó la Comisión de Seguimiento y Socialización del Código Penal. Once nombres ilustres. Nadie discute su calidad. Pero un decreto se lee como un contrato: no por lo que celebra, sino por lo que calla.
Y calla esto: en el seno de esa comisión opera, junto con 5 de sus miembros, el grupo local de la red penal global denominada Asociación Internacional de Derecho Penal [AIDP]. París, 1924. Sus dirigentes codificaron el Estatuto de Roma, que creó la Corte Penal Internacional [CPI]. Que, por cierto, la administración de Trump impuso sanciones severas a la CPI por amenazar la soberanía de USA.
La AIDP global reconoció el 6 de junio de 2014 a la AIDPGD como su grupo dominicano en el país. La comisión está integrada por varios de sus miembros, entre los comisionados [el 45,45%]: Ricardo Rojas, Luz Díaz, José Lorenzo Fermín, Pedro Balbuena y Alejandro Moscoso. Ocupan 5 de las 11 sillas de la comisión y son el único grupo organizado en ella.
Y hay más: varios miembros de ese organismo no evaluarán el Código; ya lo asesoraron y lo comentaron. Rojas León fue representante de la AIDP en debates; Fermín, en un proyecto de 1997-1999. Han sido asesores, críticos y revisores de esos mismos textos. Fermín, Balbuena, Rojas y Moscoso comentaron la obra aprobada.
No les imputamos agendas: sus hojas están limpias. Decimos algo más sobrio y más grave: las ideas viajan por las personas, y las ideas de esa red global, querámoslo o no, no necesariamente obedecen ni se sincronizan con los altos intereses nacionales. Desde 1964, a nivel internacional, el AIDP insiste en recomendar el acceso al aborto legal.
La respuesta no es el escándalo: es la vigilancia. Es legítimo examinar las posiciones e intereses; exigir a la Comisión el reglamento, las reuniones públicas y la renuncia de los integrantes del AIDPGD; no por obediencia extranjera, sino por conflicto de intereses. Incorporar a la Comisión juristas de perfil soberanista y de defensa de la nacionalidad.
La soberanía se pierde en los descuidos; no hay que impedir que el código se parezca al mundo; hay que impedir que deje de parecerse a la República Dominicana.





















































