Quien ha visto las últimas encuestas que han rodado en los círculos de poder sabe que la competencia interna del PRM luce hoy mucho más cerrada de lo que parecía hace apenas unos meses. David Collado continúa encabezando la carrera, pero Carolina Mejía ha recortado distancia y ha comenzado a ganar terreno de manera sostenida.
Una de las razones parece evidente. Carolina salió primero. Mientras otros permanecían limitados por sus responsabilidades institucionales, ella pudo recorrer el país, activar su estructura y colocar su proyecto en movimiento antes que los demás. En política, el tiempo también suma puntos.
Esa realidad coloca a David frente a una decisión estratégica. Desde el Ministerio de Turismo difícilmente puede igualar el ritmo político de una campaña en las calles. No sería extraño que, después del 16 de agosto, decida concentrarse mucho más en fortalecer su proyecto para evitar que el crecimiento de Carolina continúe reduciendo la ventaja que todavía conserva.
Pero la verdadera partida de ajedrez apenas comienza. También habrá que observar qué harán los demás presidenciables. Tendrán que decidir si construyen un proyecto propio hasta el final, si terminan respaldando a uno de los favoritos o si buscan demostrar que también tienen votos que poner sobre la mesa. Ahí podría estar la llave de una competencia que cada día luce más abierta y mucho más disputada de lo que muchos imaginaban.





















































