El presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, advirtió por primera vez el miércoles pasado que podría dejar de suministrar armamento ofensivo a Israel si este país decide invadir Rafah, una ciudad en Gaza. Biden reconoció que el armamento proporcionado por EE. UU. ha sido utilizado para matar civiles en Gaza y que no suministrará armas para tratar con ese problema si se lleva a cabo la invasión.
En caso de que Israel invada Rafah, EE. UU. dejará de enviar armamento ofensivo como artillería y bombas para cazas, pero continuará suministrando material defensivo para el sistema antimisiles Cúpula de Hierro. También, Biden reconoció que armamento estadounidense ha sido utilizado para matar civiles en la Franja de Gaza.
Las declaraciones de Biden se produjeron después de que el secretario de Defensa, Lloyd Austin, confirmara que se había detenido el envío de explosivos de gran potencia a Israel por temor a su uso en áreas densamente pobladas. Hasta ahora, Biden se había resistido a suspender el envío de armas a Israel, su mayor presión sobre Netanyahu en relación con la estrategia en Rafah. Netanyahu ha expresado su deseo de invadir Rafah para atacar a milicianos de Hamas en la ciudad.
Estados Unidos es el mayor proveedor de armas de Israel y un aliado importante. Entre 2016 y 2023, el 69% de las armas importadas por Israel provinieron de EE. UU.





















































