El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, ha instruido a las agencias de inteligencia y unidades militares cibernéticas para que dediquen sus recursos a salvaguardar los sistemas electorales del país. Esta medida busca prevenir posibles injerencias extranjeras en las próximas elecciones de medio término, programadas para el 3 de noviembre, y fue emitida a través de un memorando el 22 de septiembre.
La directiva de Hegseth insta al Comando Cibernético de EE. UU. y a otras agencias de inteligencia de Defensa a priorizar la protección de la infraestructura electoral, coordinando esfuerzos con las autoridades estatales y locales. Es importante recordar que los sistemas electorales fueron clasificados como infraestructura crítica en 2017, y agencias como la NSA y el Comando Cibernético ya han colaborado en la detección y disuasión de intentos de interferencia en procesos electorales anteriores.
Esta orden llega en un momento delicado, ya que la administración Trump había reducido las funciones de la Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad (CISA), un organismo civil clave en la protección electoral. Expertos y funcionarios han expresado dudas sobre la capacidad actual de CISA para ofrecer el mismo nivel de apoyo que en años pasados, especialmente después de que, según David Becker, exfiscal del Departamento de Justicia, se desmantelara la capacidad de ciberseguridad electoral federal y se despidiera a expertos a principios de 2025.
La Casa Blanca ha reiterado que la protección de la infraestructura electoral contra ataques cibernéticos es una prioridad, señalando que las bases de datos de registro de votantes y los sitios oficiales de elecciones son blancos potenciales para actores extranjeros. Las elecciones del 3 de noviembre son cruciales, ya que determinarán la composición de la Cámara de Representantes y parte del Senado, lo que podría alterar el equilibrio de poder en el Congreso.





















































