El Gobierno dominicano, a través del ministro de Energía y Minas, Joel Santos, y el Gabinete Eléctrico, confirmó que la construcción de la central termoeléctrica San Felipe I avanza según lo previsto para su entrada en operación en mayo de 2027. Ubicado en Boca Chica, este proyecto estratégico busca inyectar 470 megavatios (MW) al Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI) y fortalecer la seguridad energética del país.
Durante un recorrido de supervisión realizado el 20 de abril de 2026 en las instalaciones del proyecto GSF San Andrés, las autoridades verificaron el progreso de componentes clave como la turbina de última generación, la caldera, la toma de agua y la subestación eléctrica, que ya se encuentra en fase de pruebas. Santos destacó que esta infraestructura representa un paso decisivo en la transformación del sistema eléctrico nacional, impulsando la transición energética y el desarrollo.
Con una inversión estimada de 700 millones de dólares, San Felipe I se perfila como una de las plantas más modernas y eficientes de Centroamérica y el Caribe. Operará con gas natural bajo tecnología de ciclo combinado y una turbina de General Electric, lo que garantizará una generación más limpia y estable. El ministro enfatizó que esta central será crucial para robustecer la confiabilidad del SENI ante la creciente demanda eléctrica y la incorporación de energías renovables.
Edgar Pichardo, socio del proyecto, aseguró que la fase de ingeniería supera el 98% de ejecución y que la obra se mantiene alineada con el cronograma. Entre septiembre y noviembre de este año se realizarán pruebas fundamentales de los sistemas asociados a la turbina. Además de su aporte energético, el proyecto generará más de 650 empleos durante su desarrollo, dinamizando la economía local. Pichardo también resaltó que las tensiones geopolíticas internacionales no han afectado la ejecución, gracias a la coordinación interinstitucional.





















































