La Comisión Investigadora de Accidentes de Aviación (CIAA) ha divulgado nuevos hallazgos preliminares sobre el trágico accidente del avión ejecutivo Gulfstream G-200, matrícula N318JF, ocurrido el pasado 7 de junio en el Aeropuerto Internacional de La Romana. El incidente resultó en la muerte de los dos tripulantes a bordo de la aeronave, que tenía como destino Austin, Texas.
El informe detalla que la emergencia se desató pocos minutos después del despegue, cuando la tripulación reportó una falla en el motor derecho y solicitó regresar al aeropuerto. Sin embargo, la situación se complicó rápidamente. Las comunicaciones con los controladores aéreos revelan que, tras pedir tiempo para intentar estabilizar el avión, los pilotos transmitieron un mensaje angustiante: “No puedo controlar bien el avión, estamos sobreviviendo”, justo antes de intentar un aterrizaje de emergencia en la pista 29.
Inicialmente, la aeronave intentó aterrizar en la pista 11, pero abortó la maniobra por razones aún bajo investigación. Posteriormente, sobrevoló la zona durante varios minutos para consumir combustible y reducir su peso antes de un segundo intento de aterrizaje. Al tocar tierra en la pista 29, el avión se desvió bruscamente hacia la izquierda, saliendo de la pista y recorriendo unos 700 metros sobre césped. Este desvío provocó el colapso del tren de aterrizaje principal, el desprendimiento del motor izquierdo y la ruptura de los tanques de combustible, lo que generó un incendio masivo que consumió completamente la aeronave.
Los dos tripulantes fallecieron en el lugar del accidente. La CIAA enfatiza que este documento es preliminar y no establece responsabilidades ni las causas definitivas del suceso, sino que busca prevenir futuros incidentes. La investigación continuará para determinar la causa exacta de la falla del motor, la razón del primer aterrizaje abortado, las dificultades para controlar el avión, el peso y balance de la aeronave, el funcionamiento de los sistemas de vuelo y el análisis de las cajas negras, que ya fueron recuperadas.
Fuente: N Digital – Julio Ernesto Heredia





















































