Estados Unidos ha acusado a Rusia de haber empleado "el arma química cloropicrina contra las fuerzas ucranianas", en infracción de la Convención sobre las Armas Químicas.
Además, Rusia ha utilizado agentes químicos antidisturbios, como gases lacrimógenos, como táctica de guerra en Ucrania, también violando la convención, según ha informado el Departamento de Estado.
Según esta institución, el uso de estas sustancias químicas no es un hecho aislado y se sospecha que Moscú recurre a ellas para romper las líneas de las fuerzas ucranianas y avanzar en el terreno.
Al mismo tiempo, se han anunciado nuevas sanciones por parte de Washington contra empresas e individuos implicados en financiar la invasión rusa en Ucrania.
Además de las compañías de defensa rusas y las entidades chinas, estas sanciones también impactan a varias unidades de investigación y empresas involucradas en los programas de armas químicas y biológicas de Rusia.
Según el Departamento de Estado, la falta de respeto continua de Rusia hacia sus compromisos bajo la convención se refleja en envenenamientos anteriores con agentes nerviosos Novichok, como el caso de Alexéi Navalni y Serguéi y Yulia Skripal.
El opositor ruso Navalni falleció en circunstancias no esclarecidas en febrero, mientras que el exagente doble ruso Skripal y su hija Yulia fueron envenenados en Reino Unido en 2018.
A pesar de afirmar que ya no poseen un arsenal químico militar, Rusia enfrenta presiones para ofrecer más transparencia sobre el uso de este tipo de armas.
Según los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos, la cloropicrina es una sustancia que, al ser inhalada, representa un riesgo para la salud.




















































