Emanuel Hernández, apodado "El Barbero", realizó varias cirugías antes de la que terminó con la vida de Rebeca Brizard. Según Juan Gerardo Mesa, del Ministerio de Salud Pública, Hernández no es médico ni cirujano plástico.
El centro donde operaba no verificó sus credenciales, y las autoridades investigan cómo pudo realizar estas intervenciones sin la titulación requerida.





















































