El pronunciamiento de dirigentes del PRM sobre una eventual alianza con el PLD en 2028 no es un simple tanteo político. Es una confirmación de la lectura que venimos haciendo. El PLD, aunque debilitado, podría tener la llave de las próximas elecciones, porque la política dominicana se mueve hacia un escenario donde nadie parece tener garantizada la victoria en primera vuelta.
Una fecha clave será el 29 de mayo. Ese día, una jueza deberá decidir si envía a juicio a Gonzalo Castillo o si le otorga un no ha lugar. Si ocurre lo segundo, el tablero cambia. Gonzalo quedaría políticamente habilitado para competir por la candidatura presidencial del PLD y eso reforzaría la posibilidad de que ese partido llegue a 2028 con fuerza.
Ese escenario complica directamente a Leonel Fernández. Si el PRM conserva una base fuerte y el PLD logra recomponerse alrededor de una candidatura competitiva, la Fuerza del Pueblo tendría un desafío mayor. Ganar en primera vuelta. Porque en una segunda vuelta, todo apunta a que el PLD tendría más incentivos para pactar con el PRM que para facilitar el regreso de Leonel al poder.
Por eso, la estrategia de Leonel podría no estar en esperar. Tendría que profundizar la operación tijera al PLD antes de que llegue unido a la contienda. Y una oportunidad podría abrirse después del 29 de mayo, especialmente si figuras como Francisco Javier García quedan fuera de la candidatura y se convierten en piezas apetecibles para una recomposición opositora.
El PLD probablemente irá solo en primera vuelta. Pero la pregunta real no es con quién irá al inicio, sino a quién le entregará la llave al final.





















































