El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este martes 8 de abril de 2026 un alto el fuego bilateral de dos semanas con Irán, pocas horas antes de que expirara el plazo que él mismo había fijado para un bombardeo masivo. La decisión, comunicada desde Washington, está condicionada a la "apertura completa, inmediata y segura del Estrecho de Ormuz" por parte de Teherán, e incluye también un cese de hostilidades con Israel.
El Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán confirmó la aceptación del alto el fuego y anunció que las negociaciones con Estados Unidos se reanudarán en Islamabad a partir del viernes. Sin embargo, el comunicado iraní enfatizó que este acuerdo no significa el fin de la guerra, advirtiendo que sus fuerzas mantienen la capacidad de respuesta ante cualquier error del adversario. La mediación de Pakistán, a través de su primer ministro Shehbaz Sharif y el mariscal de campo Asim Munir, fue crucial para alcanzar este entendimiento.
Trump justificó la suspensión de los ataques argumentando que ya se han cumplido los objetivos militares y que las conversaciones para un "Acuerdo definitivo sobre la PAZ a largo plazo" están muy avanzadas. El mandatario estadounidense reveló que Irán presentó una propuesta de 10 puntos, la cual considera una base viable para la negociación. Los detalles del plan iraní incluyen un paso regulado por el Estrecho de Ormuz bajo la coordinación de sus Fuerzas Armadas y el levantamiento total de las sanciones impuestas al país.
La decisión de Trump se produce tras semanas de escalada y amenazas, en las que el presidente había jurado no conceder más prórrogas. Su estrategia, descrita como imprevisible pero repetitiva, ha consistido en lanzar ultimátums seguidos de rectificaciones y anuncios de negociaciones avanzadas. Este giro se da en un contexto de intensa presión sobre la Casa Blanca, con acusaciones de ser un "lunático genocida" y llamados a invocar la 25ª enmienda de la Constitución para destituirlo, además de un informe del New York Times sobre la influencia de Benjamin Netanyahu en la decisión de atacar Irán.




















































