El Departamento de Estado de EE.UU. ha iniciado una ofensiva global contra el "turismo de parto", revocando cientos de visas de turista. Esta acción busca proteger la integridad de la ciudadanía estadounidense.
Los consulados ahora pueden negar visas si sospechan que el propósito del viaje es dar a luz en EE.UU. o si se oculta información relevante sobre el embarazo. El fenómeno está asociado a familias de alto poder adquisitivo, especialmente desde China y Rusia.
Entre 2016 y 2024, se estimaron 80.500 nacimientos vinculados a esta práctica. Las revocaciones de visas ya se observan en Europa y el norte de África. El embarazo no es motivo automático de rechazo, pero puede detonar una revisión más estricta.





















































