Hay pueblos que parecen no tener descanso. Venezuela ha soportado durante años el peso de una crisis política, social y económica que obligó a millones de sus hijos a abandonar su tierra en busca de un futuro mejor. Ha resistido la escasez, la incertidumbre y la separación de familias enteras. Y cuando parecía que el sufrimiento ya había sido demasiado, la naturaleza vuelve a golpear con una tragedia de enorme magnitud.
En momentos como este desaparecen las diferencias políticas, las fronteras y las ideologías. Lo que queda es el dolor de un pueblo hermano que necesita solidaridad, apoyo y esperanza. Los dominicanos conocemos el valor de tender la mano cuando la adversidad llega sin avisar. Compartimos una historia caribeña de luchas, sacrificios y resiliencia.
A cada familia que perdió a un ser querido, a quienes buscan entre los escombros, a quienes lo han perdido todo y tendrán que empezar de nuevo, les decimos que no están solos. Su dolor también duele en esta parte del Caribe. Que la fuerza que tantas veces ha demostrado su pueblo vuelva a levantarlos.
Por eso hacemos un llamado a los dominicanos a contribuir. Centros de acopio como Downtown Center, Sambil, BlueMall, el Edificio Rojo, BMCARGO, la UNPHU, entre otros, han habilitado espacios para recibir donaciones destinadas a las familias afectadas por los terremotos en Venezuela.





















































