El expresidente de la Federación Española de Fútbol (RFEF) fue retenido brevemente al regresar a España este miércoles por la Guardia Civil, que está investigando posibles contratos irregulares durante su gestión, según fuentes cercanas a la investigación.
Rubiales, quien llegó en un avión desde la República Dominicana, fue abordado por agentes de la Guardia Civil en el avión y transportado en una furgoneta sin tener que pasar por la puerta, donde le esperaban muchos periodistas.
Se informó al expresidente de la RFEF sobre su situación judicial por parte de los agentes, y luego fue puesto en libertad, según las mismas fuentes.
La intervención policial se realizó en el marco de una investigación por presunta corrupción, que llevó al registro de la sede de la RFEF el 20 de marzo y a la detención de siete personas, que ya fueron liberadas después de declarar.
Ese día, la policía también registró la casa de Rubiales en Granada, en Andalucía, aunque él ya se encontraba en la República Dominicana.
La jueza a cargo del caso tendrá que fijar una fecha para que Rubiales comparezca ante ella.
Esta investigación apunta a posibles delitos relacionados con corrupción en los negocios, administración desleal y blanqueo de capitales, según la justicia.
Según medios españoles, los contratos bajo sospecha podrían estar relacionados con la celebración de la Supercopa de España en Arabia Saudita o los trabajos de renovación del estadio de La Cartuja en Sevilla, entre otros.
En un adelanto de una entrevista que se emitirá esta noche en la televisión La Sexta, Rubiales negó haber recibido comisiones de ningún tipo.
"Mi dinero proviene de mi trabajo y mis ahorros", aseguró Rubiales a La Sexta.
Rubiales estuvo al frente de la RFEF desde 2018 hasta su renuncia el año pasado luego del incidente del beso forzado a la jugadora Jenni Hermoso en la final del Mundial en Australia.
La fiscalía solicitó la semana pasada 2,5 años de cárcel para Rubiales por el caso de este beso, por el cual será juzgado en una fecha aún por determinar.
El Ministerio Público acusa a Rubiales de agresión sexual, por el beso en sí, y de coacciones, por presionar a la deportista para que "justificara y aprobara el beso que recibió en contra de su voluntad", según el escrito del Ministerio Fiscal al que tuvo acceso la AFP.




















































