Ayer se conmemoraron 188 años de la fundación de La Trinitaria, la sociedad secreta que Juan Pablo Duarte constituyó el 16 de julio de 1838 para conquistar la independencia nacional. Fue en la casa de doña Chepita Pérez, frente a la iglesia del Carmen, donde nueve jóvenes juraron, por su honor y su conciencia, levantar una república “libre, soberana e independiente de toda dominación extranjera”. Hubo que jurarlo en secreto y en voz baja: desde 1822, hacía ya 16 años, el país vivía bajo la ocupación haitiana.
Aquel puñado de jóvenes, Juan Pablo Duarte, Juan Isidro Pérez, Pedro Alejandro Pina, Jacinto de la Concha, Félix María Ruiz, Benito González, Felipe Alfau y José María Serra, entre otros, encendió la llama que culminaría el 27 de febrero de 1844 con la proclamación de la República Dominicana.
Lamentablemente, en ese memorable acto de La Trinitaria, el pueblo dominicano protesta masivamente contra la Ley 74-25, la ley mordaza; y aunque el clamor se concentra en la difamación y la injuria, el agravio mayor duerme más abajo, en el artículo 173 del Código Penal. Si esa disposición es aprobada por el Congreso, el legado de Juan Pablo Duarte en materia de soberanía, nacionalidad y derecho migratorio quedará gravemente comprometido y diluido por los intereses de una agenda globalista de fronteras abiertas que ha permeado todos los estamentos del Estado dominicano.
Quienes, seducidos por esa agenda globalista, aprueben el artículo 173 y diluyan la soberanía y la nacionalidad conquistadas por La Trinitaria, descubrirán una nueva Trinitaria; pero esta vez no habrá sociedad secreta, ni casa prestada, ni palabra sacramental dicha al oído; ni jurarlo en secreto ni en voz baja. Será despierta y pública, a plena luz del sol: con nombres y apellidos, con la cédula en la mano, en las plazas, en la prensa, en los tribunales y en las urnas.
Que nadie se engañe: con serenidad histórica y sin bravata, en voz alta advertimos que el pueblo dominicano no tolerará que se mancille la obra de Duarte. La Patria no se negocia ni se profana; se custodia. Dios, Patria y Libertad.





















































