El 27 de julio de 1959 fallecía en Santo Domingo Josep Gausachs Armengol. Habían quedado atrás Barcelona y París, ciudades decisivas en su formación y en su manera de entender la pintura. La República Dominicana, donde vivió los últimos diecinueve años de su vida, terminó siendo el lugar desde el que desarrolló una intensa labor como artista y maestro.
La fotografía que acompaña esta publicación, conservada en el 𝐅𝐨𝐧𝐝𝐨 𝐃𝐨𝐜𝐮𝐦𝐞𝐧𝐭𝐚𝐥 𝐉𝐨𝐬𝐞𝐩 𝐆𝐚𝐮𝐬𝐚𝐜𝐡𝐬 (𝟏𝟖𝟖𝟗–𝟐𝟎𝟐𝟔) del Centro de Estudios del Arte Caribeño (CEAC, Inc.), fue tomada en 1935 con motivo de su exposición en las Galerías Valenciano de Barcelona. Tenía entonces 46 años.
Aquel mismo año, el crítico Miguel Utrillo escribió sobre la solidez de su pintura, la inteligencia con la que construía sus paisajes y la calidad de sus naturalezas muertas, llegando incluso a establecer un diálogo con la obra de Isidre Nonell. Eran años en los que la crítica catalana reconocía en Gausachs una voz propia, forjada entre Barcelona y París, antes de que el exilio cambiara definitivamente el rumbo de su vida.
Sesenta y siete años después de su muerte, su obra sigue hablando. También lo hacen sus apuntes, las fotografías, los catálogos y los documentos que, poco a poco, permiten reconstruir con mayor fidelidad el lugar que merece dentro de la historia del arte catalán y dominicano del siglo XX.
Recordarlo hoy no responde a la nostalgia. Es, sencillamente, una forma de devolverlo al lugar que le corresponde en nuestra memoria cultural.
— © Juan José Mesa
Datos Útiles:
"Las Artes y Las Letras"
Sobre la Gran Exposición del pintor Jose Gausachs
Miguel Utrillo, 27 de noviembre 1935
El Dia Gráfico, Pág 3
Barcelona





















































