Francisco Javier García cuestionó la exclusión de 523 mil personas del padrón de la consulta y acusó a sectores del PLD de intentar torcer el proceso interno. Las denuncias requieren pruebas y respuestas. Pero desde fuera, lo que ya se ve es un partido incapaz de mantener su disputa interna fuera de la mirada del país.
Antes el PLD barría hacia adentro. Ahora barre hacia afuera. Sus dirigentes discuten en público sobre las reglas con las que elegirán a quien aspira a gobernar. Para el ciudadano que escucha, cada acusación y cada réplica deja la misma impresión. Si entre ellos desconfían del proceso, ¿por qué habría de confiar el país en su capacidad de ponerse de acuerdo?
¿Así pretende la oposición ganarle al PRM? Mientras el PLD ocupa sus días explicando su propio pleito, el oficialismo recibe un argumento que ni siquiera tuvo que construir.
Una consulta debía ayudar al partido a mostrar quién puede dirigirlo. Por ahora, está mostrando cuán difícil le resulta actuar como una sola organización. Esa es la imagen que queda fuera de sus paredes, sin importar quién termine teniendo razón.





















































